Hace unas semanas crucé la meta de uno de los mayores retos de mi vida: el Ironman 70.3 Lima. Mientras veo las fotos de ese día pienso en que no solo fue una meta la que crucé ese día. Rompí el paradigma mental que me había puesto hace un tiempo, de que yo no podía hacerlo, de que yo no era capaz de hacerlo. Veo las fotos y veo como ese paradigma mental y físico se cayó ese 21 de abril. Pero fueron las semanas de aprendizaje, entrenamiento, sufrimiento y disfrute, de vencer miedos, tentaciones y a la costumbre de quedarse en una zona de confort, gracias a todo ello pude conseguir mi primer Ironman 70.3 en Lima.
Ahora que observo con detenimiento las semanas previas a la competencia, comprendo también que no solo depende de uno romper paradigmas, quiero citar algunos factores que han sido claves para mí. Quizás a alguno le ayude leer esto cuando se proponga hacer un Ironman 70.3 o una competencia similar.
Involucrar a la familia en el proceso. No veo cómo podría llegar a una competencia como un Ironman sin el apoyo de mi familia. En el proceso, Paola Tigreros madrugó muchos días junto a mi, entrenó conmigo, manejo el carro, preparó mis desayunos y mis cenas, soportó mis cambios de humor y veló por mi sueño. Mi mamá y mi hermana hicieron su parte, estando siempre presentes para aconsejar y ayudar. En mis pensamientos cuando me preguntó por quién lo hago, están quienes ahora no están conmigo y me ven desde el cielo, mi tía Jose, mi tío Hugo y mi papito.
Un equipo de triatlón, dedicado y con calidad humana. Encontrar en mi camino al equipo #TriCEC de Civa Endurance Club ha sido mi mejor paso para descubrir el triatlón. Contar con Wally Carrillo como coach me ayudó a entender el proceso, a ponerle garra al entrenamiento y a tomar las cosas con calma cuando es necesario. Llegué también con mis compas de equipo Kimberly Lozada, Aida Higa, Pablo Solorzano, y Jerek Bohl, quienes además de ser deportistas dedicados son excelentes personas 😘.
Una base deportiva. No se llega a hacer una triatlón sin antes haber practicado al menos uno o todos los deportes por separado. Yo vengo del trail y del running. En esa etapa me ayudó Rennato León, quien lidera Runchasquis, un grupo de corredores amateur. Correr cientos o miles de kilometros solo, en pareja y con ellos, nadar en el mar y hacer bici de montaña como hobbies, han sido vitales para que el entrenamiento de triatlón no me parezca tan intenso.
Alimentación adecuada y la mejor hidratación. Necesitamos el mejor combustible posible para nuestro cuerpo. En hidratación, cuando uno hace entrenamientos de larga duración no basta con tomar agua, necesitamos líquidos que cubran la necesidad de electrolitos, calorías y que hidraten lo suficiente. Hay opciones en el mercado, a mí me ha servido muy bien Tail Wind Nutrition (lo encuentras en Sports Lab). En la hidratación post entrenamiento lo que tomé mucho en la última etapa es tomar sales que contengan sodio, potasio y magnesio, entre otros minerales.
Una comida bien balanceada me ayudó a que los músculos tuvieran de dónde sostenerse. Dejamos de comer carnes rojas en casa y estamos comiendo más huevos, pollo, pescado y atún. Ah! Y probamos una proteína vegana 🙈 que sentimos que nos hace bien.
Descansar. Adiós las maratones de Netflix y el hueveo en redes sociales. Usualmente, cuando nos “sobra” tiempo nos ponemos a ver series o a scrollear en redes. Entrenar para un Ironman me ha permitido ser más consciente de mi tiempo y buscar que sea lo más efectivo posible para entrenar, trabajar, pasar tiempo en familia y descansar lo suficiente para que al día siguiente pueda dar la misma cuota.
Recuperación para los músculos. No solo dormir y comer bien es suficiente. El cuerpo y los músculos sufren un stress constante cuando entrenamos varias horas al día, se cargan y se tensan más de lo normal. Se pueden estresar tanto que se generan lesiones y no podrás entrenar con tranquilidad. A mi me ha servido ser más juicioso con la fisioterapia, he ido cada semana o cada 15 días, nosotros vamos a Fisiathlon. También usé el foam roller durante la semana.

Sigo aprendiendo en el camino del triatlón, no es nada fácil pero es reconfortante sentir cómo llevamos al cuerpo a un nuevo nivel. Sigo escuchando cada voz de aliento de ese domingo 21 de abril, son escenas inolvidables. Les envío un gran abrazo a la distancia a todos los que estuvieron cerca, me hubiera parado a dárselos, pero iba a llegar más tarde al arco de la meta 😂. Agradecimiento a la barra de Civa Endurance Club, a Tomi que me acompañó en la última vuelta, a Fer, Laura y sobrinos, gracias por estar.
Me estoy preparando para llegar a otra meta, runáticos, esta vez nos iremos a Manta para participar en el Ironman 70.3 de Manta, Ecuador. Cuanta emoción y agradecimiento por este nuevo proceso. Les deseo que escojan su propio reto, no tiene que ser un Ironman, trabajen en ello y disfruten hasta más no poder.